09 Oct ¿Por qué las salinas son rosas? El secreto de sus colores
En las Salinas de Fuencaliente, al sur de La Palma, el paisaje está lleno de contrastes. El negro de la tierra volcánica, el blanco de la sal y el azul del Atlántico dibujan una imagen muy característica de este rincón de la isla. Pero hay otro color que llama especialmente la atención: el rosa de sus aguas.
Si alguna vez has visitado unas salinas, probablemente te hayas preguntado por qué las salinas son rosas y qué provoca que algunos estanques tengan colores tan diferentes.
Aunque pueda parecer un efecto de la luz o del reflejo del cielo, la explicación es mucho más interesante. Detrás de estas tonalidades hay una combinación de salinidad, microorganismos y procesos naturales que convierten las salinas en un ecosistema lleno de vida.
¿Por qué las salinas son rosas?
Las salinas adquieren tonalidades rosas y rojizas por la presencia de microorganismos capaces de vivir en aguas con concentraciones de sal muy elevadas. Algunos de ellos producen pigmentos naturales que, cuando se acumulan en grandes cantidades, pueden llegar a cambiar el color del agua.
Entre estos organismos destaca Dunaliella salina, una microalga que habita en ambientes muy salinos y que está presente en las Salinas de Fuencaliente. Esta alga puede acumular betacaroteno, un pigmento de tonalidad anaranjada y rojiza que le ayuda a protegerse frente a condiciones ambientales exigentes, como la radiación solar intensa. En otras salinas también intervienen diferentes microorganismos halófilos, especialmente las arqueas, cuyos pigmentos contribuyen a los colores rosados y rojizos.
Por tanto, el agua rosa de las salinas no se debe a colorantes ni a sustancias añadidas. Es una manifestación natural de la vida microscópica que se desarrolla en estos ambientes.
Dunaliella salina: el microorganismo que ayuda a dar color a las salinas
Una de las protagonistas de este fenómeno es Dunaliella salina, una microalga microscópica que posee una capacidad sorprendente: sobrevivir en aguas donde la mayoría de los organismos no podrían vivir.
A medida que aumenta la concentración de sal y cambian las condiciones ambientales, esta microalga puede acumular mayores cantidades de betacaroteno. Este pigmento cumple una función protectora y está relacionado con las tonalidades anaranjadas y rojizas que pueden observarse en los ambientes salinos.
En las Salinas de Fuencaliente, Dunaliella salina forma parte del ecosistema de los cocederos, donde el agua del mar se concentra progresivamente antes de pasar a los espacios destinados a la cristalización de la sal.

¿Es Dunaliella salina la única responsable del color rosa?
No necesariamente. Aunque esta microalga es una de las especies más conocidas y está documentada en Fuencaliente, los colores de las salinas pueden depender de distintas comunidades de microorganismos.
Entre ellos se encuentran las arqueas halófilas, adaptadas a concentraciones extremas de sal y capaces de producir pigmentos rojizos. La combinación y abundancia de estos organismos puede variar de unas salinas a otras y entre diferentes estanques.
Esta diversidad explica por qué el agua puede mostrar tonalidades que van desde el rosa suave hasta colores más intensos, cercanos al rojo o al naranja.
¿Por qué algunos estanques son rosas y otros no?
Al recorrer las Salinas de Fuencaliente es posible observar que no todos los estanques tienen el mismo aspecto. Algunos presentan aguas claras, mientras que otros muestran tonos rosados o rojizos. Estas diferencias están relacionadas con el proceso natural de obtención de la sal.
La concentración de sal en el agua
El proceso comienza con el agua del océano Atlántico, que llega a los primeros depósitos de las salinas. Gracias a la acción del sol y del viento, parte del agua se evapora y la concentración de sal aumenta progresivamente. A medida que el agua se vuelve más salina, también cambian las condiciones de vida para los microorganismos.
Algunos desaparecen porque no pueden soportar tanta sal, mientras que otros, especialmente adaptados a estos ambientes, encuentran condiciones favorables para desarrollarse. La presencia y concentración de estos microorganismos influyen en los colores que vemos en cada estanque.
La influencia del sol y la evaporación
El sol tiene un papel fundamental en el funcionamiento de las salinas. Su energía favorece la evaporación del agua y, junto con la acción del viento, permite que aumente la concentración salina. Al mismo tiempo, las condiciones de luz y salinidad influyen en el crecimiento y los pigmentos de los microorganismos presentes.
Por eso, el color de los estanques no tiene que mantenerse igual durante todo el año.
La luz también cambia nuestra percepción
Además de los procesos biológicos, la luz modifica la manera en que percibimos los colores. El ángulo del sol, las nubes, los reflejos y la superficie del agua pueden hacer que un mismo estanque parezca diferente según el momento del día.
Sin embargo, el origen de las tonalidades rosadas características de las aguas hipersalinas está relacionado principalmente con los pigmentos de los microorganismos que las habitan.
Los colores de las Salinas de Fuencaliente: rosa, blanco, negro y azul
Uno de los grandes atractivos de las Salinas de Fuencaliente es la combinación de colores que define este paisaje del sur de La Palma. Aquí, cada tonalidad tiene su propia explicación.
El rosa de los cocederos está relacionado con los microorganismos adaptados a las aguas de elevada salinidad.
El blanco de la sal aparece cuando el agua alcanza las condiciones adecuadas para que se formen los cristales que posteriormente serán recolectados.
El negro de la tierra volcánica recuerda el origen geológico de Fuencaliente y la estrecha relación de las salinas con el paisaje del sur de la isla.
El azul del océano Atlántico completa un entorno en el que el mar es el punto de partida de todo el proceso salinero.
Esta combinación convierte a las Salinas de Fuencaliente en un lugar especial para observar cómo la actividad humana y los procesos naturales pueden formar parte de un mismo paisaje.

Un ecosistema lleno de vida: de las microalgas a las aves
Aunque a primera vista las salinas puedan parecer únicamente un conjunto de estanques destinados a obtener sal, también son un espacio de gran importancia ambiental. Los microorganismos presentes en las aguas hipersalinas forman parte de una cadena alimentaria que permite la vida de otras especies.
Un ejemplo es Artemia salina, un pequeño crustáceo capaz de sobrevivir en ambientes con una elevada concentración de sal y que se alimenta de microorganismos como Dunaliella salina.
Estos pequeños organismos contribuyen al funcionamiento ecológico de las salinas y pueden servir de alimento a otras especies. Las Salinas de Fuencaliente también constituyen un lugar de interés para diferentes aves, especialmente migratorias, que encuentran en este entorno espacios donde descansar y alimentarse.
Por su singularidad ecológica, este enclave está reconocido como Sitio de Interés Científico de las Salinas de Fuencaliente, una figura de protección que pone de relieve su valor natural. Así, detrás de los colores del agua existe un ecosistema mucho más complejo de lo que parece.
Las Salinas de Fuencaliente: donde el paisaje se convierte en sal
Situadas junto al Faro de Fuencaliente, en el extremo sur de La Palma, nuestras salinas mantienen viva una tradición artesanal que comenzó en 1967. Aquí, la elaboración de sal marina sigue dependiendo de elementos tan sencillos y esenciales como el agua del mar, el sol, el viento y el trabajo de las personas que conocen el oficio salinero.
El agua pasa por diferentes depósitos, conocidos como cocederos, donde aumenta progresivamente su concentración salina. Después continúa hacia los espacios de cristalización, donde se forman los cristales de sal. Este proceso permite obtener nuestra sal marina Teneguía y la apreciada flor de sal, productos estrechamente vinculados al entorno en el que se elaboran.
Pero las salinas son mucho más que un lugar de producción. Son también un ejemplo de patrimonio cultural, conocimiento tradicional y convivencia con un espacio natural protegido.
¿Se pueden ver las aguas rosas en cualquier época del año?
Las tonalidades de las salinas no son siempre idénticas. La concentración de sal, la actividad de los microorganismos, las condiciones meteorológicas y el momento del proceso productivo pueden influir en la intensidad de los colores. Además, los reflejos de la luz modifican su apariencia a lo largo del día.
Por ello, visitar las Salinas de Fuencaliente no garantiza encontrar todos los estanques con el mismo tono rosa. Precisamente esa variabilidad forma parte del carácter natural de este paisaje. Cada visita puede ofrecer una perspectiva diferente del lugar.
Preguntas frecuentes sobre el color rosa de las salinas
¿Qué hace que el agua de las salinas sea rosa?
El color rosa se debe principalmente a pigmentos naturales presentes en microorganismos adaptados a aguas muy salinas, como la microalga Dunaliella salina y determinadas arqueas halófilas.
¿El agua rosa de las salinas es natural?
Sí. La coloración rosada puede producirse de forma natural por la presencia de microorganismos y sus pigmentos. No es necesario añadir colorantes para que aparezca.
¿Por qué algunas salinas son más rosas que otras?
La intensidad del color depende de factores como la concentración de sal, la abundancia y composición de los microorganismos, las condiciones ambientales y la luz.
¿Qué es Dunaliella salina?
Es una microalga capaz de vivir en ambientes con elevadas concentraciones de sal. Puede acumular betacaroteno, un pigmento relacionado con las tonalidades anaranjadas y rojizas.
¿Dónde se pueden ver salinas rosas en La Palma?
En las Salinas de Fuencaliente, situadas junto al Faro de Fuencaliente, en el extremo sur de La Palma, pueden observarse tonalidades rosadas en algunos de sus estanques, dependiendo de las condiciones naturales y del proceso salinero.
Descubre los colores de las Salinas de Fuencaliente
Ahora que sabes por qué las salinas son rosas, quizá mires sus estanques de otra manera.
Detrás de cada tono hay una historia de adaptación, de equilibrio natural y de un proceso artesanal que forma parte de la identidad de Fuencaliente.
Te invitamos a conocer este rincón del sur de La Palma, descubrir cómo se elabora nuestra sal marina y observar de cerca uno de los paisajes más singulares de Canarias.
Ven a descubrir las Salinas de Fuencaliente, donde el mar, la lava y la sal crean un paisaje lleno de vida y color.