01 Oct Las Salinas de Fuencaliente cumplen 58 años
Tal día como hoy, en 1967, nació la idea de un emprendedor con visión y coraje: levantar una estructura salinera que abasteciera de sal a la isla de La Palma. En aquel momento, la situación no era alentadora. El resto de salinas canarias atravesaban tiempos difíciles y el futuro del sector parecía incierto. Sin embargo, don Fernando Hernández, un visionario lleno de ilusión y con una admirable dosis de tozudez, decidió apostar por un proyecto que muchos consideraban imposible.
Su empeño no fue solo construir unas salinas, sino mantener viva una tradición centenaria y darle un nuevo impulso en un lugar privilegiado del sur de La Palma. Poco a poco, y con esfuerzo constante, aquel sueño comenzó a hacerse realidad.
Hoy, tras 58 años de arduo trabajo, las Salinas de Fuencaliente siguen transformando la fuerza del mar y del sol en un tesoro natural: la sal marina. Cada zafra, cada cristal, es testimonio del equilibrio perfecto entre naturaleza y dedicación humana. Aquí, donde el blanco de la sal y el negro volcánico se funden, nace un paisaje que no solo alimenta, sino que emociona y cuenta una historia de perseverancia.

Nuestro mayor deseo es que quienes hicieron posible este proyecto, especialmente sus fundadores, se sientan orgullosos de ver cómo su legado ha perdurado en el tiempo. Que sepan que su esfuerzo y valentía no fueron en vano, y que en cada grano de sal se guarda la memoria de su sueño.
Nuestro propósito es claro: que este enclave siga vivo durante muchas décadas más. Porque las Salinas de Fuencaliente no son solo un lugar donde se produce sal, sino un espacio de identidad, de cultura y de respeto por la tierra y el mar. Un lugar que nos recuerda que los sueños, cuando se trabajan con pasión, pueden convertirse en legado.