Diez salinas brillantes en España

28 Oct 2015 Diez salinas brillantes en España

  • Del Delta del Ebro a Gran Canaria, pasando por Ibiza, diez paisajes salineros donde la obtención de la sal y los productos “gourmet” van de la mano con el espectáculo de la avifauna.

 

Lo salinero pone de manifiesto cómo una actividad económica tradicional puede generar ecosistemas marítimos valiosos y dignos de protección. Requieren agua marina, radiación solar, humedad más bien escasa, suave brisa, fuerza gravitatoria y paciencia. Mucha paciencia para que se precipite el cloruro sódico en las charcas. La flor de sal, poco amarga y de textura escamosa, es el producto gourmet de esta evaporación.  Para estas 10 visitas se recomiendan las gafas de sol.

Restaurante temático

Salinas de Fuencaliente, isla de La Palma

Salinas en España.

Salinas de Fuencaliente, en La Palma (Canarias). /JAVIER LARREA

La punta meridional de La Palma desprende todo su encanto en salinas emplazadas desde 1965 sobre lavas del volcán Teneguía. El contraste cromático del lugar apabulla. Estamos en uno de los principales humedales de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, declarado sitio de interés científico por su avifauna (chorlitejos y vuelvepiedras en invierno), que se recorre por un circuito autoguiado dotado con siete paneles. Son peculiares en Canarias los tajos (pocetas donde se obtiene la sal) de pequeño tamaño, y singulares de Fuencaliente los tajos en forma de serpentín separados por pareditas de piedra volcánica.

Perfectamente integrado entre cocederos y cristalizadores acapara la atención el restaurante El Jardín de la Sal (salinasdefuencaliente.es). Entre sus platos temáticos, los langostinos sobre lecho de sal marina Teneguía. Lo mejor: apuntarse al menú degustación Los sentidos (siete platos con maridaje incluido por 45 euros). Aparte de sal de chipirón o de camarón se prueban las distintas flores de sal que podremos adquirir despu√©s en la tienda adyacente: de mojo verde o rojo; con limón y pimienta negra; o combinadas con vino Zeus Negramoll.

Ánades reales

Salinas d’Es Trenc, Campos, Mallorca

Montañas de sal en las salinas d'Es Trenc, en Mallorca.

Monta√±as de sal en las salinas d’Es Trenc, en Mallorca. / GETTY

El Migjorn (Sur) es la zona salinera por excelencia de Mallorca (www.amasal.com). Los que conducen hacia Colònia de Sant Jordi y giran en la recta hacia la excelsa playa de Es Trenc toman contacto necesariamente con el salobrar de Campos y su vegetación de salicornia resistente a la salinidad. Un área natural de especial interés integrada en la Red Natura 2000 y convertida en hervidero de vida alada; en invierno prima el colorido de tarros blancos y ánades reales entre bandadas de cormoranes. Parte del salobrar lo ocupan las salinas d’Es Trenc (www.salinasdestrenc.com). Para empaparse del proceso de cristalización, lo suyo es apuntarse a la visita guiada por un biólogo (entre abril y octubre). Estas salinas fueron las pioneras en España a la hora de combinar la exquisita flor de sal con diferentes ingredientes. En su tienda-bar (flordesaldestrenc.com) se pueden adquirir de rosa y pimienta de Sichuán, de flor seca de hibisco, de olivas negras Kalamata o de especias de Ceilán (cardamomo, cúrcuma, etcétera).

Endemismo etnográfico

Salinas del Bufadero, Arucas, Gran Canaria

Varias salinas en España.

Varias salinas en España. / JAVIER BELLOSO

Los aborígenes canarios se aprovisionaban de sal en cocederos naturales aledaños al Atlántico, usándola después como conservante de carnes y pescados. Las salinas del Arucas son el único ejemplo en España de salina en piedra volcánica. Como industria en funcionamiento se remonta al siglo XVII (actualmente la actividad está suspendida a la espera de un acuerdo entre Ayuntamiento y propietarios). El escenario se articula en charcos de captación (cocederos inundados en pleamar) y, en la parte superior (elevada el agua por motobombas), maretas cristalizadoras, circulares y con fondo de barro que absorben fácilmente la humedad.

De Las Palmas de Gran Canaria a Gáldar, en la vía de servicio P.K. 9, salir hacia El Puertillo. Tras el paso elevado tomar la segunda entrada de tierra a mano derecha. Atravesar a pie una barrera basculante y a 300 metros se distingue el almacén del salinero.

Un día en la playa

Salinas de San Pedro del Pinatar, Murcia

En apenas seis kilómetros de litoral, los viajeros acuden al conjuro de un amplio espectro de hábitats declarados zona Zepa (protección de aves), donde tienen cabida salinas, dunas, playas, saladares y pinedas. Además de flamencos, proliferan aves nidificantes, como charranes, avocetas y cigüeñuelas. El centro de visitantes del parque regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar (www.murcianatural.carm.es) se encuentra en la rotonda de entrada. En la curva de la Culebra surge un pequeño aparcamiento del que parte una pasarela de 500 metros entre pinos, dunas y vegetación asociada que comunica con el sector central de la playa de la Torre Derribada, un arenal virgen.

En el aparcamiento junto al punto de información podremos visitar la charca del Coterillo. Junto al puerto, la montaña de sal, vista desde el restaurante Mardesal, lanza destellos cegadores. Los baños de lodo, tan asociados a las aguas salitrosas, se suelen tomar en la zona del mar Menor colindante con las salinas.

Territorio flamenco

Parque natural de las Salinas de Santa Pola, Alicante

Flamencos en las salinas de Santa Pola.

Flamencos en las salinas de Santa Pola. / LAURA BATTIATO

Estas salinas están declaradas parque natural y cuentan con un centro de información en el molino salinero de las antiguas salinas de Múrtulas. Quién iba a decir que la carretera N-332 (una recta intersalinera) constituye un biotopo que ni pintado para la avifauna. Rebasada la cinta transportadora de la salinera Bras de Port que cruza la carretera, contaremos 900 metros antes de torcer a la derecha (sin señal). Todo es maravilloso en esta área de descanso de la torre de Tamarit. Frente a las balsas preconcentradoras y concentradoras viven flamencos, además de avocetas, cigueñuelas, somormujos y garzas imperiales. Llevar teleobjetivo.

Siguiendo la carretera y tomando hacia La Marina se llega a las playas del Pinet, donde una señalización amarilla nos lleva hasta las torres-observatorio de las salinas del Pinet, también llamadas de Bonmatí. En octubre aún se puede ver cómo cosechan la sal.

 

Ruta por el sur ibicenco

Salinas de Ibiza, Sant Josep de Sa Talaia

playas de Ibiza

Playa de Ses Salines, en Ibiza. / NORBERT EISELE-HEIN

De entrada, las cristaleras del aeropuerto de Ibiza invitan a quedarse absorto con las montañas de sal de la isla Pitiusa. Luego, en coche, nos acercamos a la interesante iglesia de Sant Francesc de S’Estany. Tomamos después el desvío a la derecha a Es Cap des Falcó, que nos ofrece bordear la montaña de sal donde, con suerte, seremos testigos de un divertido trampantojo: sesiones fotográficas que aprovechan el blanco escenario para fotografiar moda invernal. En este parque natural de las Salinas de Ibiza y Formentera las charcas levantadas artesanalmente conviven con la avifauna dentro de una calidad paisajística elevada. Sus 400 hectáreas son zona de descanso entre África y Europa, tanto en la migración de febrero y marzo como en la de septiembre y octubre. Así llegamos a la terraza donde tomar una caña siendo testigos del atardecer.

Pocos saben que las playas de Ses Salines y Es Cavallet se salvaron de la especulación por su función salinera. En el otrora poblado salinero de Sa Canal se puede observar el vuelco del cloruro sódico en tolvas antes de ser triturado en el molino.

Cóctel en mano

Parque natural de las Lagunas de La Mata y Torrevieja, Torrevieja, Alicante

La Laguna Rosa de Torrevieja.

El 52% del término municipal torrevejense se compone de dos lagunas salineras. La Mata, de coloraciones verdosas o azulencas, alberga el centro de interpretación del parque (www.citma.gva.es), desde el que salen excursiones por observatorios y viñedos. La laguna de Torrevieja —también conocida como laguna Rosa— revienta de coloraciones debido al crustáceoartemia salina, que se alimenta de un alga rosácea responsable última del color de los flamencos. No existen estanques, sino que, valiéndose de una canoa, los técnicos sondean la lámina acuosa buscando la costra de mayor grosor. El tono rosa es tanto más intenso cuanto mayor salitrosidad acumulen las aguas. La laguna se nutre del agua precalentada de la laguna de La Mata y del salmueroducto de El Pinoso, a 52 kilómetros de distancia.

Un punto interesante para fotografiar el escenario es la vía verde que recorre la zona, a la altura de la urbanización Torreta III, sin olvidar la terraza panorámica del hotel Doña Monse (www.hotelmonse.com). Aquí los atardeceres sobre la laguna se celebran con un cóctel en la mano.

El delta y Joan Roca

Salinas de la Trinidad, Sant Carles de la Ràpita, Tarragona

La barra de Trabucador, en el parque natural del Delta del Ebro, es lengua de seis kilómetros donde la huella humana es tangible en los postes de la línea eléctrica que alimentaba las salinas de la Trinidad (www.infosa.com). Desde la prohibición de seguir en coche podremos caminar aún mil metros hasta la enorme valla que cierra el paso incluso a los caminantes: en el mar, los kitesurfistas; hacia el interior, el parapeto que defiende las cuadrículas y la habitual presencia de bandadas de flamencos en los islotes intersalineros, así como de gaviotas de Audouin, que encuentran en esta punta de la Banya su principal centro reproductor mundial.

Atisbaremos mejor las salinas desde la altura que brinda el mirador de la Banya. De estos estanques se extrae, además de sal negra o limón, la flor de sal gourmet, con el asesoramiento de Joan Roca, chef de El Celler de Can Roca. Está de venta en las tiendas del parque natural: Ecomuseo y Casa de Fusta.

Prism√°ticos en mano

Salinas del Cabo de Gata, Almería capital

Cabo de Gata, Almería

Las salinas del parque natural de Cabo de Gata (Almería). / JOSÉ ANTONIO MORENO

Conocemos el alto valor ecológico de las playas del parque natural del Cabo de Gata, pero apenas nada de sus salinas de origen fenicio. Los estanques los veremos en paralelo a la línea de costa en dirección al famoso cabo, y de ellos se recogen cada año unas 40.000 toneladas de cloruro sódico.

El valor faunístico que propicia el proceso salinero es incalculable. El principal mirador ornitológico se halla a 2,7 kilómetros pasado el torreón de San Miguel, aunque se puede cambiar de sentido cómodamente en La Almadrava de Monteleva. Se observan un centenar de especies de aves, la mayoría limícolas. Las más vistosas del elenco son los flamencos —de paso, no anidan aquí—, pero también contamos avocetas y cigüeñuelas que aprovechan la progresiva decantación de los posos salinos para encontrar alimento.

Al pasar los montículos de sal en La Almadrava de Monteleva, y en La Fabriquilla (Níjar), veremos las casetas con motores para suministrar agua marina a la explotación.

Escenario marismeño

Salinas Biomaris, Isla Cristina, Huelva

Salinas Biomaris en Isla Cristina, Huelva. / JUAN MUÑOZ

La de Biomaris (flordesalbiomaris.com), a la salida de Isla Cristina en dirección al Pozo del Camino, es una de las salinas más artesanales de España. El espacio no puede ser más intermareal: las 15 hectáreas de salinas se nutren del caño La Tuta del paraje natural Marismas de Isla Cristina. Del pequeño embalse pasa el agua a los calentadores o periquitos, y de ahí a las balsas cristalizadoras. La flor de sal, la primera que se forma, es el imán de su tienda, pero hay más curiosidades, como la sal líquida, escamas, los desodorantes de alumbre o las lámparas de sal.

Fuente de la información: www.elviajero.elpais.com

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